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Optimiza el material según peso y destino del producto

No todo cartón sirve para todo. Un frasco de vidrio exige rigidez e insertos; un producto liviano puede ir en cartulinas más finas sin sacrificar presencia. Elegir material por "costumbre" suele terminar en cajas aplastadas o en gastos innecesarios.

Define el peso del producto, su fragilidad y la fricción del transporte. Si va a mensajería, piensa en vibración y caídas. Si va a anaquel, piensa en roce constante y apilamiento. El material correcto es el que resiste el peor día, no el mejor.

Esto también impacta sostenibilidad: si el diseño estructural es inteligente, puedes usar menos material y lograr más resistencia. Menos papel, menos costo, menos quejas.

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